Las tres situaciones desde las que se llega aquí, qué es exactamente una hotwife y las cuatro reglas que atraviesan todo el manual.
Tres puertas y un mismo camino
Hay tres formas de llegar hasta aquí.
Puede que seas un hombre al que le enciende la idea de que su mujer tenga encuentros con otros, y que lleves meses sin saber cómo decirlo. Puede que seas una mujer a la que le ronda la idea, que no sabe cómo plantearla sin que suene a que algo falla en casa. O puede que ya lo estéis haciendo y os hayáis quedado sin mapa: sabéis lo que os gusta, no sabéis qué viene después.
Las tres puertas dan al mismo sitio, pero no se entra por la misma. Este capítulo te dice cuál es la tuya.
Qué es una hotwife
Antes de repartir puertas, la definición. Va en una frase:
Las tres condiciones importan por igual. Que él lo sepa la separa de la infidelidad. Que él lo consienta la separa del engaño. Y que él lo desee la separa de la resignación, que es el escenario donde esto se convierte en un problema.
Fíjate en lo que la definición no dice. No dice que él tenga que quedarse fuera. No dice que él tenga que sentirse inferior. No dice que haga falta humillación de ningún tipo. Todo eso pertenece a otra dinámica —el cuckolding— con la que se confunde constantemente, y a la que dedicaremos el espacio que merece.
En el hotwifing, el motor es el orgullo. Él disfruta de que la deseen. Ella disfruta de ser deseada y de decidir. No hay nadie por debajo de nadie.
Puerta 1 · Quieres que ella sea una hotwife
Eres tú quien tiene la fantasía y no sabes cómo sacarla.
Lo más probable es que lleves tiempo dándole vueltas, que hayas buscado en internet y hayas encontrado sobre todo porno que no se parece a lo que imaginas, y que tengas un miedo muy concreto: que ella lo interprete como que no te basta.
Es un miedo razonable, y es exactamente lo que pasa cuando la conversación se plantea mal. También es evitable. La pieza que casi todo el mundo se salta es contarle qué ganas tú, y sin ella la propuesta suena a que sobra algo o a que ya hay alguien.
Tu recorrido: capítulo 2, luego 4, luego la parte II entera.
Puerta 2 · Eres ella y quieres proponerlo
Te ronda la idea. Puede que la hayas fantaseado durante años, puede que sea reciente, puede que haya empezado leyendo algo.
Tu obstáculo es distinto del anterior y menos evidente: el ego de él. Y una trampa propia, que es presentarlo como una concesión —"si a ti te hace ilusión, podríamos…"— en vez de como lo que es, un deseo tuyo. Esa formulación te saca de tu propio deseo desde la primera frase y le carga a él la responsabilidad entera.
Tienes además una ventaja que no sueles ver: la fantasía de la mujer deseada por otros ya vive en la cabeza de muchísimos hombres. No partes de cero tan a menudo como crees.
Tu recorrido: capítulo 3, luego 4, luego la parte II entera.
Puerta 3 · Ya lo hacéis y queréis más
Habéis pasado la parte difícil. Hay acuerdos, hay experiencias, y hay una sensación nueva: que os habéis quedado sin siguiente paso.
Esta es la puerta peor atendida de todo el material que existe. Hay muchísimo escrito sobre la primera vez y prácticamente nada sobre la décima. Aquí es donde este manual se separa de todo lo demás.
Tu recorrido: ve directo a la parte IV. Pero antes, un desvío que merece la pena: repasa la parte II. La mayoría de parejas con recorrido tienen acuerdos que se hicieron antes de la primera vez y que no se han revisado desde entonces. Los escribieron dos personas que aún no sabían cómo se iban a sentir.
Puerta 4 · La que no habías previsto
Hay una cuarta situación y no aparece en ningún índice: lleváis tiempo y algo chirría.
No se ha roto nada. Simplemente hay días raros, o una conversación que se evita, o la sensación de que uno de los dos está siguiendo la corriente. O ha aparecido un tercero que se ha encariñado más de la cuenta.
Tu recorrido: parte V, directo.
Las cuatro reglas
Antes de que te vayas a tu capítulo, cuatro cosas que atraviesan el manual entero. Si te quedas solo con esto, ya te llevas lo esencial.
Las cuatro merecen un párrafo más.
Sobre la primera: el material anglosajón recomienda justo lo contrario — sacar el tema durante el sexo, cuando la otra persona está más receptiva. Es la peor recomendación que se le puede dar a nadie, porque produce síes que no sobreviven a la mañana siguiente.
Sobre la segunda: si decir "hoy no" cuesta algo —dos días de frialdad, una discusión, una cara larga—, deja de decirse. Y a partir de ahí ya no sabes si los síes son verdad. Un sí que nunca ha tenido un no al lado no vale como información.
Sobre la tercera, la señal fiable de que el deseo es real: la otra persona añade cosas que no estaban en tu propuesta. Quien desea de verdad negocia, pregunta detalles y aporta ideas. La aceptación lisa y sin condiciones casi siempre es complacencia.
Y sobre la cuarta: si al leer esto has pensado "bueno, tampoco estamos tan mal", para y lee el capítulo 4 antes que ningún otro.
Antes de seguir, coloca tu puerta
Cómo está montado el manual
Seis partes y tres anexos.
La parte I va de plantearlo, con un capítulo por cada puerta. La parte II es la que nadie escribe: acuerdos, seguridad, verificación y salud. La parte III son los primeros pasos, con los juegos y retos por niveles. La parte IV es avanzar, que es el corazón del libro. La parte V va de sostenerlo en el tiempo. Y la parte VI está dedicada a él, para que tenga papel propio y no acabe de espectador de su propia vida.
Los anexos son la caja de herramientas: el inventario completo de retos, las plantillas de acuerdos y el glosario.
Una última cosa antes de empezar
Este manual está escrito desde ella.
No porque él no importe —tiene una parte entera dedicada—, sino porque todo lo demás que existe está escrito desde él. Los manuales, los foros, las guías traducidas: todo responde a la pregunta de por qué un hombre querría compartir a su mujer.
La pregunta interesante es la otra. Qué gana ella, qué decide ella, qué necesita ella para que esto funcione y para estar segura. Eso es lo que vas a leer a partir de aquí.
Y si eres él y has llegado hasta esta línea: esa perspectiva es también la más útil para ti. Porque de las dos personas que tienen que querer esto, la que se lo está pensando más despacio no eres tú.
Capítulos del manual Cómo convertirse en una hotwife