Las cuatro funciones reales del stag, qué hacer con lo que sientes y las señales de que te estás quedando fuera de tu propia fantasía.
Cómo ser un buen stag
Todo este manual está escrito desde ella, y con un motivo: es lo único que no existe en ningún sitio.
Pero hay una parte que sí es tuya, y no es un anexo de cortesía. Es la que decide si esto dura dos meses o diez años.
Las cuatro funciones
Un stag no es "el que mira". Mirar es una de las cosas que puede hacer, y ni siquiera la principal.
Lo que vas a sentir y no esperabas
Casi todos los hombres describen lo mismo, y a casi todos les pilla por sorpresa:
La fantasía y el cuerpo no coinciden. Lo imaginado durante meses y lo que sientes esa noche pueden ser cosas muy distintas — más intenso, o más incómodo, o las dos a la vez en tramos.
El pico no está donde creías. Muchos descubren que el momento fuerte no es el encuentro: es ella arreglándose, o la espera, o el relato al volver.
Y aparece un bajón. Al día siguiente, o a los dos días. Es normal, es fisiológico, y se pasa. Confundirlo con arrepentimiento es lo que hace que algunas parejas frenen sin necesidad.
Qué hacer con lo que sientes
La regla es la misma que para ella, y cuesta más aplicarla:
Participar sin invadir
La línea más difícil de todo el manual, y la que separa a un stag de alguien que estropea la noche sin querer.
Las señales de que te estás quedando fuera
El stag no es el cornudo
Merece la pena cerrar con esto, porque la confusión es constante y tiene consecuencias.
El stag se crece. Su placer viene del orgullo, de compartir desde la seguridad, de ser el que ella elige volver a ver.
El cornudo disfruta de lo contrario: de la exclusión, de sentirse por debajo, de que ella tenga algo que él no.
Las dos son legítimas y muchísimas parejas viven en la mezcla. Lo que no funciona es vivir una diciendo que es la otra.
Lo que hay que recordar
Capítulos del manual Cómo convertirse en una hotwife