Por qué presentarlo como una concesión te saca de tu propio deseo, cómo gestionar su ego y por dónde empezar de verdad.
Si eres ella y quieres proponerlo
Tú lo tienes más fácil de lo que crees y más difícil de lo que parece.
Más fácil, porque la fantasía de la mujer deseada por otros ya vive en la cabeza de una cantidad enorme de hombres. No partes de cero tan a menudo como temes: muchas veces estás poniendo palabras a algo que él ya ha pensado y tampoco sabía cómo sacar.
Más difícil, porque el obstáculo no es el sexo. Es su ego, y eso se gestiona distinto.
El error de la concesión
Empecemos por lo que hay que evitar, porque es lo primero que hace casi todo el mundo.
Su ego: lo que de verdad tienes delante
Cuando le digas que te apetece estar con otro, lo primero que va a sentir no es excitación. Es una punzada. Y lo que haga con esa punzada en los siguientes diez segundos decide bastante.
Va a oír, aunque no lo digas: no le basto, se ha cansado de mí, hay alguien.
La solución es la misma que en el caso contrario: contarle qué ganas tú y dejar clarísimo qué no falla.
Cómo abrirlo
Igual que en el otro capítulo: en frío. No en la cama, no después de sexo. Un paseo, un coche, un domingo.
Qué hacer con cada respuesta
Empieza por abajo, no por arriba
El error más común después de la conversación es saltar a lo grande: buscar un tercero, entrar en una app, quedar con alguien.
Funciona mucho mejor al revés — y además es lo que más disfruta la mayoría.
Lo que conviene tener claro
Una nota sobre por qué esto cuesta más de decir
Merece la pena nombrarlo, aunque no cambie nada práctico.
Cuando un hombre expresa deseo por varias personas, el lenguaje que existe para describirlo es neutro o incluso halagador. Cuando lo hace una mujer, el vocabulario disponible es despectivo. Esa asimetría no es tuya, pero la vas a sentir en la garganta justo antes de hablar.
Saber que está ahí ayuda a no confundirla con una señal de que estás haciendo algo malo. Lo que sientes en ese momento no es culpa: es entrenamiento.
Y lo que estás a punto de hacer —decirle a tu pareja la verdad sobre lo que deseas— es exactamente lo contrario de una traición.
Capítulos del manual Cómo convertirse en una hotwife