Cómo distinguir progresión de tolerancia, y por qué cuando ya no se siente lo mismo hay que bajar y no subir.
El desgaste y la escalada
Llega un momento, normalmente entre el primer y el segundo año, en que aparece una sensación incómoda: ya no se siente como antes.
La reacción automática es subir el listón. Alguien más, algo más fuerte, un paso más. Y a veces funciona. Y a veces es exactamente lo contrario de lo que hacía falta.
Cómo se distinguen
La pregunta que las separa no es qué queréis hacer, sino de dónde sale la propuesta.
Las cuatro señales
Qué hacer cuando ya no se siente lo mismo
Aquí va lo contraintuitivo, y es el consejo más valioso de este capítulo:
Suena raro y tiene explicación sencilla: lo que hacía especial la primera vez no era la práctica. Era que no había pasado nunca. Y eso no se puede reproducir con más gente ni con más cosas — pero sí se puede reproducir dejando de hacerlo un tiempo.
Por qué la novedad no funciona
Porque el problema no es que falte estímulo. Es que sobra costumbre.
Un tercero nuevo da un pico y vuelve a la línea base en dos o tres encuentros. Una práctica nueva, igual. Y cada pico deja la línea base un poco más alta, con lo cual el siguiente pico tiene que ser mayor.
Cómo se recupera sin añadir nada
Cuando la escalada viene de uno solo
Un caso concreto que conviene nombrar: cuando quien empuja es siempre el mismo.
Qué evitar
Lo que hay que recordar
Queda la última pieza: cómo se para de verdad, cómo se vuelve, y cómo se sabe cuándo hay que dejarlo del todo.
Capítulos del manual Cómo convertirse en una hotwife