Juegos de Dominación Femenina · Cap. 16 de 33 · 12 min · Solo miembros
Su Alteza Enbotas
Las botas de la Mistress tienen vida propia en este relato de adoración y control.
Su Alteza Enbotas
La Diva Claudia tenía una regla de silencio.
No era una prohibición de hablar por capricho. Era una arquitectura de poder: en su presencia, el esclavo no emitía ningún sonido con la boca abierta, no hablaba por ninguna razón, y no reclamaba privacidad de ningún tipo. Todo lo que él era, todo lo que tenía, todo lo que se le permitía tener, procedía de ella. Esa era la premisa sobre la que descansaba todo lo demás.
Cuando el esclavo entró en la habitación y vio el atuendo de la Diva Claudia, abrió la boca y casi emitió un sonido involuntario antes de sellársela a tiempo. Ella le observó hacer ese esfuerzo. Lo registró.