Juegos de Dominación Femenina · Cap. 9 de 33 · 12 min · Solo miembros
Afeitando a Snoozy
La Mistress convierte el afeitado de su enorme esclavo en un acto íntimo de control y posesión.
Afeitando a Snoozy
La Mistress lo había apodado "Snoozy" durante su conversación telefónica. Le resultaba muy divertido porque su descripción de sí mismo contradecía totalmente el apodo: metro noventa y tres de estatura, ciento dos kilos, este tejano rubio de ojos azules y treinta y seis años era cualquier cosa menos soñoliento. Era musculoso, de hombros anchos y físicamente imponente. Pero su voz al teléfono era tan tranquila y tan suave que el apodo se le quedó pegado.
Llegó puntual, limpio y oliendo solo a jabón neutro. La Mistress era muy consciente —y muy entretenida— por la diferencia de altura entre los dos mientras lo conducía por el pasillo: él con ese paso largo y desgarbado de hombre muy alto que nunca ha encontrado del todo su centro de gravedad; ella con ese deslizamiento grácil que no necesita justificarse. Cuando él entró en la sala, ella le dio un momento para absorberlo todo.