Juegos de Dominación Femenina · Cap. 31 de 33 · 12 min · Solo miembros
De Puntillas
La Mistress hace caminar a su esclavo de puntillas. Literalmente.
De Puntillas
El piso había pertenecido a su familia durante generaciones: cinco habitaciones grandes, techos altos, ese silencio específico de los apartamentos que han acumulado tiempo. Miles conocía cada sonido de esa casa —cuáles eran normales y cuáles no— y mientras esperaba en la habitación del fondo, solo percibía los normales.
El nombre que él le daba dependía de su estado de ánimo: "la cámara" cuando ella era tierna y afectuosa; "el calabozo" cuando era para corrección. Esta noche todavía no sabía cuál de los dos nombres correspondía. Esa incertidumbre era, en sí misma, parte de la experiencia.