Fantaseo con el día en que sea ella quien me lo proponga
Le doy la vuelta a la típica fantasía: no quiero proponerlo yo, quiero que lo proponga ella.
Le doy la vuelta a la típica fantasía: no quiero proponerlo yo, quiero que lo proponga ella.
Lo primero que filtro no es el físico. Es cómo tratan cuando creen que nadie mira.
El móvil se iluminó en la mesilla. Era ella, y traía noticias.
Era un sábado de hace tres semanas, en una sala de Madrid que no voy a nombrar porque alguien os reconocería.
El calor, una botella de vino y una conversación que lo cambió todo.
Suena fuerte dicho así, pero es la verdad que llevo dentro.
Una palabra dicha con esa sonrisa me coloca en mi sitio mejor que nada.
Ninguno lo dijo antes de que se fuera, pero los dos lo sabíamos.
Él la observa cruzar el vestíbulo del brazo de alguien que acaba de conocer.
No es algo que hayamos vivido. Es lo que imagino cada vez que sale sin mí.
Dos meses sin tocarme, la llave en su cuello y ella decidiendo cuándo termina mi espera.