Las reglas que ella me puso (y por qué las pedí yo)
La lista la dictó ella, pero la idea de tener una lista fue mía.
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Confesiones de humillación cornuda consentida: sumisión, dominación de la hotwife, el papel del bull y el placer de la entrega dentro de unos límites pactados. Experiencias de cuckolds sumisos.4 historias publicadas
La lista la dictó ella, pero la idea de tener una lista fue mía.
No es masoquismo. Es el vértigo dulce de no estar a la altura, y desearlo.
Una palabra dicha con esa sonrisa me coloca en mi sitio mejor que nada.
Mi sitio esa noche estaba en la silla del rincón, y ahí entendí algo de mí.