Me hizo mirar desde el rincón y dar las gracias al final
por @Cornudo sumiso de Madrid0
Mi sitio esa noche estaba en la silla del rincón, y ahí entendí algo de mí.
Esa noche mi sitio era una silla en el rincón, y los dos lo sabíamos. Ella había puesto las reglas: yo miraba, no tocaba, y al terminar le daba las gracias a él por el buen rato.
Dicho así suena humillante, y lo es; lo que cuesta explicar es por qué eso es justo lo que me derrite. No es dolor ni desprecio real, es entrega. Sentirme pequeño a su lado, ver lo bien que lo pasa con alguien al que no puedo igualar, me coloca en un lugar mental que ninguna otra cosa me da.
Cuando él se fue, ella me abrazó y me dijo lo bien que me había portado. Y eso valía toda la noche.
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