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Lo que callo cuando me preguntan por qué sonrío
Llevo una vida secreta feliz que no puedo explicarle a casi nadie.
Llevo una vida secreta feliz que no puedo explicarle a casi nadie.
Le doy la vuelta a la típica fantasía: no quiero proponerlo yo, quiero que lo proponga ella.
El móvil se iluminó en la mesilla. Era ella, y traía noticias.
Tardé años en entenderlo: el deseo vive en la espera, no en el desenlace.
No es masoquismo. Es el vértigo dulce de no estar a la altura, y desearlo.
Suena fuerte dicho así, pero es la verdad que llevo dentro.
En mi cabeza, mi sitio es un paso por detrás. Y ahí estoy bien.
No es algo que hayamos vivido. Es lo que imagino cada vez que sale sin mí.
Es la primera vez que lo escribo. Ni mi pareja lo sabe del todo.