Es la pregunta que casi todo el mundo se hace nada más entrar en este tema, y tiene una respuesta clara una vez se desenreda: "cornudo" y "cuckold" significan, en el fondo, lo mismo — pero el contexto en el que se usan cambia radicalmente lo que esa palabra implica.
El "cornudo" de toda la vida: una víctima, no un rol elegido
En el uso tradicional, un cornudo es un hombre a quien su pareja engaña a sus espaldas. No hay elección, no hay acuerdo, y desde luego no hay disfrute: es un insulto, y describe a alguien que se entera tarde de algo que le hacen sin su consentimiento. Si has crecido oyendo la palabra en ese sentido —el chiste, el reproche, el último en enterarse— es lógico que te choque verla usada de una manera completamente distinta.
El "cuckold" de la comunidad: lo mismo, pero con permiso
"Cuckold" es, literalmente, "cornudo" en inglés. No es una palabra distinta con un significado distinto: es la traducción exacta del mismo término, adoptada por la comunidad internacional para nombrar algo que invierte por completo el sentido original. Un cuckold —o un cornudo consentido, su equivalente en español— sabe lo que pasa, lo ha hablado con su pareja de antemano, y disfruta de ello en vez de sufrirlo. El acto que describe la palabra —tu pareja con otro— es el mismo en los dos casos. Lo que cambia el significado entero es una sola cosa: el permiso.
La palabra es la misma en las dos versiones. Lo que cambia el significado entero es el permiso.
Entonces, ¿por qué se usa la misma palabra para las dos cosas?
Porque la comunidad decidió no huir del insulto, sino apropiárselo. En vez de inventar un término nuevo que evitara la palabra incómoda, se quedó con "cornudo" —y con "cuckold"— y les dio la vuelta: de la humillación no elegida a la fantasía elegida. Es la misma lógica que hay detrás de otras palabras que un colectivo recupera y resignifica: el término no cambia, cambia quién lo usa y con qué intención.