La llave que colgaba de su cuello (relato de castidad)
por @Narrador liberal de Sevilla0
Una pequeña llave de acero decidía, cada día, hasta dónde podía llegar él.
La llave era pequeña, de acero, y colgaba de una cadena fina sobre el pecho de Marta. Para cualquiera que la viera, un colgante más. Para Adrián, lo era todo.
Llevaba tres semanas así, y cada mañana el ritual se repetía: ella se vestía sin prisa delante de él, lo miraba un instante, y decidía con un simple no de hoy si el día empezaba con permiso o con espera. Casi siempre era espera.
Él había aprendido a vivir en esa tensión, a encontrar en la frustración una forma extraña de devoción. Aquella noche, mientras ella se arreglaba para salir sin él, Adrián entendió que no echaba de menos la llave. Echaba de menos no tener que pensar. Y eso, justo eso, era lo que ella le había regalado.
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