Ella elige, yo miro: las reglas que nos salvaron
por @Pareja sin tabúes de Granada0
Sin reglas, los celos ganan. Con ellas, el juego se sostiene.
Lo intentamos una vez sin hablar mucho y casi lo estropeamos: los celos aparecieron por donde no los esperábamos y acabamos la noche en silencio. Aprendimos que sin reglas el deseo se nos iba de las manos.
Ahora tenemos las nuestras, pocas y claras: ella elige, yo participo según lo pactado, y cualquiera de los dos puede parar sin dar explicaciones. Esa última regla es la que más usamos y la que más nos relaja.
Saber que hay un freno hace que casi nunca haga falta tocarlo. Los celos no desaparecen del todo, pero dentro del marco se transforman en otra cosa, en una tensión que nos gusta.
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