Imagino una noche en la que solo me toca mirar y servir
por @Cornudo imaginativo de Sevilla0
En mi fantasía no soy el protagonista, y justo por eso me gusta tanto.
Mi fantasía recurrente tiene un detalle que me costó entender de mí mismo: en ella yo no soy el protagonista, y eso es exactamente lo que me atrae.
La imagino así: una noche en casa, ella y alguien más, y mi papel reducido a mirar desde una distancia prudente y a servir lo que haga falta. Una copa, una toalla, presencia callada. Nada más. En la fantasía no hay humillación cruel, hay un sitio asignado que acepto con gusto.
Cuanto más pequeño es mi papel, más grande es la emoción. Es difícil de explicar a quien no lo siente, pero quien lo siente sabe perfectamente de qué hablo.
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