Le entregué la llave a mi mujer y dejé de decidir
por @Cornudo bajo llave de Bilbao0
El día que solté el control no perdí libertad: encontré una calma que no esperaba.
El día que le di la llave a mi mujer pensé que perdía algo. Fue al revés. De repente había una decisión menos que tomar cada mañana y una persona en la que confiar del todo.
Ella entendió enseguida el poder que eso le daba: empezó a alargar los plazos, a recordármelo con una sonrisa cuando salía a cenar sin mí. No hay nada más íntimo que depender de alguien hasta para tu propio placer.
Lo nuestro mejoró en cosas que no esperaba; hablamos más, me mira distinto. La castidad no va de no correrse. Va de a quién le entregas esa parte de ti.
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